La gestión de abonos es el núcleo del trabajo en recepción, y también donde se escapa el dinero sin que nadie se dé cuenta: una renovación olvidada, una suspensión anotada a boli y nunca contada, un socio que entrena con un abono caducado hace dos semanas.
Studio parte de las tarifas. Una tarifa tiene una duración fija en días o meses, un precio y una cuota de inscripción. Cuando vendes una tarifa a un socio, la fecha de fin se calcula sola. Si el socio para por una lesión, suspendes el abono y la fecha de fin se desplaza en consecuencia. Si se da de baja, registras la baja con el reembolso.
El programa cuesta 199 € una sola vez y funciona sin conexión: fichas y abonos se guardan en un archivo del ordenador del gimnasio. Cada mañana el resumen diario lista quién ha caducado, quién caduca hoy, esta semana y en los próximos 30 días, con un teléfono al que llamar.
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Estado de un vistazo
activo, suspendido, caducado o sin abono, para cada socio.
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Las suspensiones mueven la fecha de fin
la fecha de fin se actualiza sola, sin cuentas a mano.
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Baja con reembolso
al dar de baja también se registra cuánto se ha devuelto.
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Caducidades de hoy
caducados, que caducan hoy, esta semana y en 30 días, con teléfono.
La vida de un abono
Primero creas las tarifas: mensual, trimestral, anual, un bono de diez días, lo que vendas de verdad. Cada una tiene duración, precio y cuota de inscripción. Después das de alta al socio: datos personales, NIF, notas y un certificado médico, deportivo o no deportivo, con su fecha de caducidad.
Al vender eliges la tarifa y la fecha de inicio; Studio calcula el final. Cuando el abono se acerca al fin, el socio aparece en el resumen diario y renuevas desde la misma ficha. Una suspensión alarga el final tantos días como haya durado la pausa. Una baja cierra el abono y registra el reembolso. Los socios que ya no vienen pasan al archivo, con su historial intacto.
A fin de mes, las ventas y renovaciones alimentan el informe mensual, junto con los socios activos, nuevos y perdidos.
Lo que Studio no hace
Studio registra las ventas pero no cobra: ni tarjetas, ni domiciliaciones recurrentes, ni facturación. Cobras como lo haces hoy, con el datáfono o en efectivo, y lo registras en el programa. No hay tornos ni llaveros de acceso, ni una app donde los socios vean su propio abono.
Si necesitas que las renovaciones carguen automáticamente cada mes en la tarjeta del socio, necesitas un servicio con pagos integrados. Si lo que necesitas es saber exactamente quién está al corriente de pago y quién no, Studio hace ese trabajo.
Qué falla sin él
Con un registro en papel o una hoja de cálculo, la caducidad de cada socio solo se comprueba cuando alguien se acuerda. Las suspensiones se anotan al margen y la nueva fecha de fin se calcula a mano, con los errores que eso trae. Un socio entrena semanas con un abono caducado, o le reclaman un pago cuando ya había renovado.
El coste no es solo el abono sin cobrar. Es también el tiempo dedicado a averiguar quién ha pagado qué, y la incomodidad de tratar como deudor a un socio que está al corriente.
Tu gimnasio en un programa. Tus datos en tu gimnasio.
Windows y Linux · 199 € una sola vez, sin suscripción
Las preguntas que suelen hacernos
¿Puedo suspender un abono por una lesión?
Sí. Al suspender, la fecha de fin del abono se retrasa tantos días como haya durado la pausa.
¿Puedo crear tarifas en días, por ejemplo un bono de 10 días?
Sí. La duración de una tarifa se fija en días o meses, con un precio y una cuota de inscripción.
¿Studio cobra a los socios?
No. Registra ventas y reembolsos, pero no gestiona tarjetas, cobros recurrentes ni facturación.
¿Hay un límite de socios?
No. Los socios son ilimitados y el precio sigue siendo 199 € una sola vez.
¿Puedo exportar los datos?
Los informes se exportan a CSV, y toda la base de datos se guarda con la copia de seguridad desde los ajustes.
¿Qué pasa con los socios que dejan de venir?
Pasan al archivo. Salen de las listas del día a día, pero su ficha y su historial se pueden seguir consultando.
